Halógenos

Ástato


Fecha de descubrimiento
1940

Descubierto por
Kenneth Ross MacKenzie, Dale R. Corson y Emilio Segrè

Origen del nombre
El nombre proviene del griego ‘astatos’, que se traduce como «inestable»

Grupo
Halógenos
# Grupo 17 Punto de fusión −259.16 °C, −434.49 °F, 13.99 K
Periodo 6 Punto de ebullición −252.879 °C, −423.182 °F, 20.271 K
Número Atómico 85 Densidad (g/cm3) 6,35 ± 0,15
Configuración Electrónica [Xe] 4f145d106s26p5 Masa atómica relativa
210
Bloque p Isótopos clave 210At, 211At

Historia

El descubrimiento del ástato se remonta a 1939, cuando dos grupos de investigadores dijeron haberlo descubierto: el primero conformado por Yvette Cauchois y Horia Hulubei, quienes pensaron que lo habían encontrado tras analizar unos minerales con rayos X; y el segundo conformado por Walter Minder, quien afirmó que había descubierto otro elemento similar al yodo tras estudiar la radiactividad del radio. No obstante, el ástato fue obtenido como tal en la Universidad de California en 1940, cuando los investigadores KR Mackenzie, Dale R. Corson y Emilio Segrè bombardearon bismuto con partículas alfa. Pese a su descubrimiento, los investigadores no pudieron seguir a adelante con sus estudios porque fueron llamados en la Segunda Guerra Mundial a servir en la fabricación de armas nucleares, al igual que los demás científicos especializados en materiales radiactivos.

Propiedades y abundancia

El ástato es un elemento supremamente radiactivo e inestable, cuyos isótopos tienen una vida media de ocho horas o menos (algunos sólo viven durante un segundo o menos). Al descomponerse, estos isótopos pueden dar lugar al radón, el polonio o el bismuto. Por esta inestabilidad, no se conocen sus propiedades a granel. Dado que los halógenos tienden a hacerse más oscuros a medida que aumenta su peso atómico (el flúor no tiene color, el cloro es de color amarillo, el bromo es de color marrón y el yodo es de color gris oscuro o violeta), se cree que el ástato es un sólido negro. Al mezclarlo con yodo, se descubrió que sus estados de oxidación iban en número impar desde el -1 hasta el +7. El ástato no tiene una función biológica determinada, pero resulta tóxico para el cuerpo humano por su radiactividad.

Usos

Debido a lo descrito anteriormente, el ástato no tiene aplicaciones más allá de la investigación científica. Se ha intentado estudiar sus compuestos y pensar en posibles aplicaciones, pero los estudios no han sido del todo fructíferos. Se cree que tiene potencial para la radioterapia debido a que emite partículas alfa y captura electrones. No obstante, este uso no pudo desarrollarse por el estallido de la Segunda Guerra Mundial; y en la actualidad sigue investigándose.

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