Semimetales

Telurio


Fecha de descubrimiento
1783

Descubierto por
Franz-Joseph Müller von Reichenstein

Origen del nombre
El nombre deriva del latín ‘tellus’, que traduce «tierra»

Grupo
Semimetales
# Grupo 16 Punto de fusión 449,51 °C, 841,12 °F, 722,66 K
Periodo 5 Punto de ebullición 988 °C, 1810 °F, 1261 K
Número Atómico 52 Densidad (g/cm3) 6,23
Configuración Electrónica [Kr] 4d105s25p4 Masa atómica relativa
127,60
Bloque p Isótopos clave 130Te

Historia

El telurio fue descubierto por el químico húngaro Franz Joseph Müller von Reichenstein, quien sentía curiosidad por un mineral de la mina de Zalatnam, el cual pensaba que estaba conformado por bismuto o antimonio debido a su brillo metálico. Tras estudiarlo a lo largo de tres años, Müller descartó que tuviera los dos elementos que sospechaba y anunció que estaba conformado por un nuevo elemento. A pesar de ello, su descubrimiento pasó desapercibido hasta que envió una muestra a Berlín en 1796, donde Martin Klaproth confirmó que se trataba de un nuevo elemento al lograr aislarlo. A este más tarde lo llamó telurio. En 1789, Paul Kitaibel, otro químico húngaro, le había enviado también una muestra a Klaproth.

Propiedades y abundancia

El telurio es un metaloide que se obtiene en forma de polvo gris. Este se puede encontrar en mayor medida en minerales como la telurita, la calaverita y la selvanita; y en menor medida sin combinar. En la actualidad, este elemento se obtiene tras el refinamiento electrolítico del cobre, a partir de los lodos de ánodos que contienen hasta 8% de telurio.  El telurio tiene una abundancia de 0,001 ppm en la corteza terrestre. Aun así, en abril de 2017 se anunció el descubrimiento del yacimiento más grande de este elemento en el mar de las Islas Canarias, España. Este yacimiento tendría unas 2670 toneladas en total, lo cual equivale a unas 50000 veces el tamaño del mayor yacimiento encontrado de telurio hasta esa fecha.

Usos

El telurio se utiliza principalmente en aleaciones, mayoritariamente de cobre y acero inoxidable, aumentando su maquinabilidad. Al agregarse al plomo, se incrementa su dureza y resistencia, en especial a los ácidos. El telurio también se emplea para teñir cerámicas y vidrios, en el vulcanizado, como catalizador en el refinado de petróleo, y en la fabricación de células solares y DVD y CD regrabables. Si bien el telurio no tiene una función biológica conocida, resulta tóxico y puede perturbar el desarrollo de los fetos y los embriones. Los trabajadores que están en contacto con este elemento en el aire pueden desarrollar el conocido “aliento de telurio”, cuyo olor es parecido al del ajo.

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