Actínidos

Torio


Fecha de descubrimiento
1829

Descubierto por
Jöns Jacob Berzelius

Origen del nombre
El nombre proviene de Thor, dios nórdico de la guerra, hijo de Odín y Jörð

Grupo
Actínidos
# Grupo Actínidos Punto de fusión 1750 °C, 3182 °F, 2023 K
Periodo 7 Punto de ebullición 4785 °C, 8645 °F, 5058 K
Número Atómico 90 Densidad (g/cm3) 11,7
Configuración Electrónica [Rn] 6d27s2 Masa atómica relativa
232,03
Bloque f Isótopos clave 230Th, 232Th

Historia

El descubrimiento del torio ocurrió en 1829, cuando el químico sueco Jöns Jacob Berzelius se encontraba en el Instituto Real Karolinska, en Estocolmo, estudiando un mineral que le habían enviado desde Brevig. El mineralogista aficionado que se lo mandó aseguró que la roca no había sido clasificada antes, así que Berzelius la examinó y se dio cuenta de que era un silicato de un nuevo elemento (torita, como se conoce hoy en día). Tras extraer fluoruro de torio y calentarlo con potasio, obtuvo una muestra metálica de torio, con lo cual anunció su descubrimiento. Para 1898, el químico alemán Gerhard Schmidt descubrió que este elemento era radiactivo; lo cual fue confirmado después por Marie Curie. A pesar de esto, al igual que el uranio, el torio se puede encontrar en la naturaleza por la larga vida media que tienen algunos de sus isótopos, como el torio-232, que tiene una vida media de 14 mil millones de años.

Propiedades y abundancia

El torio es un metal plateado de poca radiactividad. Este se puede encontrar en minerales como la torita, la torianita, la uranotorita y la monacita. De este último es de donde más se extrae para su comercialización. Así, se produce torio metálico mediante electrólisis de su fluoruro o al reducir óxido de torio con calcio. Sus tres mayores productores son India, Brasil y Malasia. Con una abundancia de 5,6 ppm en la corteza terrestre, las mayores reservas de torio se encuentran en Estados Unidos, Australia e India. Este elemento no tiene una función biológica determinada y es tóxico para la salud por su radiación.

Usos

Debido a su fuerza y resistencia a las altas temperaturas, el torio se emplea como agente en aleaciones de magnesio. Además de esto, se puede usar como una fuente de energía nuclear, teniendo una abundancia similar a la del plomo y una abundancia hasta tres veces mayor a la del uranio. De manera que este elemento puede reemplazar la energía producida por los combustibles fósiles y los actuales reactores nucleares. Aun así, todavía no se ha desarrollado del todo esta tecnología. Por su parte, el óxido de torio se usa como catalizador industrial y el dióxido de torio se añadía anteriormente en el vidrio para aumentar su refracción, con lo cual se fabricaba un vidrio toriado ideal para lentes de cámaras de alta definición.

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