Halógenos

Yodo


Fecha de descubrimiento
1811

Descubierto por
Bernard Courtois

Origen del nombre
El nombre deriva del griego ‘iodes’, que traduce violeta

Grupo
Halógenos
# Grupo 17 Punto de fusión 113,7 °C, 236,7 °F, 386,9 K
Periodo 5 Punto de ebullición 184,4 °C, 363,9 °F, 457,6 K
Número Atómico 53 Densidad (g/cm3) 4,93
Configuración Electrónica [Kr] 4d105s25p5 Masa atómica relativa
126,90
Bloque p Isótopos clave 127I

Historia

El descubrimiento del yodo se remonta al siglo XIX, cuando el fabricante de salitre Bernard Courtois agregó ácido sulfúrico a un montón de cenizas de algas. Esto dejó como producto un vapor púrpura que más tarde se condensó en cristales brillantes y metálicos. Al presenciar aquello, supuso que se trataba de un nuevo elemento y así se lo comunicó a los químicos franceses Nicolas Clément y Charles-Bernard Desormes. Estos investigaron una muestra que les envió Courtois y confirmaron que se trataba de un elemento hasta entonces desconocido. Este descubrimiento luego fue confirmado también por Joseph Gay-Lussac y Humphry Davy, al que se creyó por error como descubridor del yodo durante medio siglo.

Propiedades y abundancia

El yodo es un sólido brillante y cristalino de color negro, el cual se convierte en un vapor púrpura cuando se calienta. El yodo se puede encontrar en los océanos en forma de yoduro, con una pequeña cantidad de 0,05 ppm, el cual asimilan las algas marinas. Es por esta razón que anteriormente se extraía de las algas. Ahora el yodo se extrae de minerales, salmueras y aguas salobres. Para su comercialización, se obtiene del yodato de los minerales de nitrato o al extraer vapor de yodo de las salmueras procesadas. En la actualidad, los tres mayores productores de este elemento son Chile, Japón y Estados Unidos. El yodo tiene una abundancia de 0,71 ppm en la corteza terrestre, estando sus mayores reservas en Chile, Japón y Estados Unidos.

Usos

El yodo se utilizó en un primer momento para la elaboración de daguerrotipos, una de las primeras formas de fotografía inventada por Louis Daguerre en 1839. En la actualidad, el yodo se usa para elaborar filtros de pantallas LCD, para producir sal de mesa y para evitar la deficiencia de yodo en el cuerpo humana, la cual perjudica a la tiroides. Por esta última aplicación, el yodo-131, un isótopo radioactivo del elemento, se usa en el tratamiento de tiroides cancerosas. Por su parte, las sales de yodura se emplean en la producción de catalizadores, pigmentos, tintas de impresión, fármacos, desinfectantes, químicos para fotografía y suplementos para el alimento del ganado. Más allá de estas aplicaciones, el yodo es un elemento esencial para el cuerpo humano, pues necesitamos ingerir al menos 0,1 mg al día. Así, nuestros cuerpos tienen una concentración de 20 mg de yodo, mayoritariamente en la glándula tiroides.

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